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Sergio Gómez, arqueólogo mexicano, descubrió un lago de mercurio líquido bajo Teotihuacán. El hallazgo sucedió mientras intentaba localizar una tumba real en las profundidades de una antiquísima pirámide construida antes de que el Imperio Azteca dominara la zona.

El elemento fue descubierto en una cámara ubicada en el extremo de un túnel sagrado que permanecía cerrado desde hace 1,800 años. Y de acuerdo con los expertos, su encuentro podría simbolizar una ofrenda hecha para un difunto, por lo que la tumba podría estar más cerca que nunca. Por lo que cabe mencionar, que no es la primera vez que hay mercurio bajo una tumba; ya había aparecido anteriormente en la región maya, ubicada más al sur. Aunque sí es la primera vez que se encuentra en esta región pre-azteca.

Buscando más profundamente en el recinto, que comprende tres cámaras, Gómez espera encontrar el último lugar de descanso de un rey que ha permanecido oculto hasta ahora. Si este experto está en lo cierto, encontrar la tumba podría ayudar a resolver la incógnita de cómo se gobernaba la ciudad.

Teotihuacan, también conocida como la “morada de los dioses” en lengua azteca náhuatl, fue una de las ciudades más en alza de la época al contar con varias pirámides de piedra y 20o mil habitantes. Con todo, sigue rodeada por multitud de misterios debido a que sus habitantes no dejaron ningún registro escrito o explicación de por qué abandonaron la región mucho antes que los aztecas llegaran al poder en el siglo XIV.

Durante los seis años en los que el arqueólogo ha estado trabajando en el túnel, se han encontrado decenas de miles de artefactos entre los que se destacan esculturas de piedra, joyería fina o conchas marinas gigantes. Sin embargo, la excavación se ha visto ralentizada en los últimos años debido a la humedad extrema y el barro.