El chisme del hackeo a los bancos en México de más de 300 millones de pesos cometido a finales del mes de abril, empieza a tomar mucho color y las autoridades han explicado cómo pasó y qué destino tuvo el dinero.


Una cosa es segura, los delincuentes cibernéticos que lo hicieron y su tecnología han marcado un precedente en la historia, pues es el ataque digital más cuantioso a la banca en el país.

Bueno, todo comenzó cuando Banco de México logró identificar varias transferencias sospechosas gracias a un sofisticado proceso, que inició con la apertura de varias cuentas en múltiples bancos en Estado de México, Ciudad de México, Guadalajara y Nuevo León, y todos los cuentahabientes tienen más de 50 años.


Por tanto, al momento del hackeo, los bancos recibieron dinero en más de 900 operaciones, donde se hicieron retiros promedio de hasta 300 mil pesos y cuyo destino fueron cuentas de personas que habrían estado de acuerdo con quienes orquestaron el ataque; por lo que habrían recibido una comisión en cada transferencia.

De esta forma, para mover el dinero los hackers utilizaron “mulas”, quienes meses antes abrieron las cuentas y posteriormente realizaron los retiros los primeros días de mayo de 75 cuentas de las personas que fueron “mulas”, y ahora todo esto forma parte de la investigación que se está llevando a cabo.