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No existe una vacuna para combatir el dengue en humanos, mas científicos brasileños intentan atacar esta enfermedad viral liberando miles de mosquitos inmunizados contra la enfermedad, bajo un método alternativo y natural.

“En el barrio de Tubiacanga (zona norte de Rio), acabamos de soltar 10 mil mosquitos Aedes aegypti vacunados'”, declaró el jueves a la AFP el biólogo Gabriel Sylvestre Ribeiro, de la Fundación Oswaldo Cruz (Fiocruz).

“Les inoculamos en el laboratorio la bacteria Wolbachia que bloquea el desarrollo del virus del dengue. Liberamos estos mosquitos del bien frente a los hogares para que entren y se reproduzcan con los mosquitos salvajes. Sus crías no transmitirán más el dengue” que puede ser mortal en su forma hemorrágica, explicó el biólogo.

Hace dos años que los científicos de la Fiocruz estudian el asunto y esta es la primera vez que un país de América Latina lleva a cabo esta experiencia, ya en curso en Vietnam, Indonesia y Australia. Los primeros huevos de Aedes aegypti inoculados por la Wolbachia en Brasil fueron importados de este último país.

Los investigadores esperan obtener resultados el año próximo, cuando la mayoría de los mosquitos de Tubiacanga estarán inmunizados y serán inofensivos para la población. Brasil es el país más afectado por el dengue desde el año 2000, con siete millones de casos notificados. En los últimos cinco años, la enfermedad ha dejado unos 800 muertos. Esta experiencia de Fiocruz se suma a otra con mosquitos genéticamente modificados para combatir el dengue, y puede ser extendida a otros barrios y ciudades.

El biólogo Rafael Freitas, responsable de la crianza de mosquitos vacunados en el laboratorio de la Fiocruz, explica que este método tiene la ventaja de ser “natural” y “seguro”, ya que la bacteria no perjudica al hombre ni a la naturaleza. También es “duradero”, porque pasa de generación en generación de mosquitos, y sobre todo “sin fines de lucro”, ya que Fiocruz es una fundación pública.

A fines de julio, Brasil inauguró su primera fábrica de mosquitos transgénicos a gran escala para combatir el Aedes aegypti. La empresa británica Oxitec instaló su fábrica en Campinas (estado de Sao Paulo), con capacidad para producir 550.000 insectos por semana. Pero su producción puede llegar a alcanzar los 10 millones de mosquitos por mes. Estos mosquitos, liberados en la naturaleza en una cantidad dos veces superior a la de los mosquitos no transgénicos, atraerán a las hembras para copular pero sus crías no alcanzarán la vida adulta y eso reducirá la población de mosquitos.

Sin embargo, una ciudad de 50 mil  habitantes deberá desembolsar hasta dos millones de dólares por año para beneficiarse de este método y 425 mil dólares los años siguientes para mantener la población de insectos transgénicos.