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Un grupo de científicos de la Universidad James Cook en Australia ha logrado crear una nueva variedad de concreto con base en deshechos plásticos, motivo por el que lleva el nombre de “concreto verde”. Esta iinovación no sólo reduce la cantidad de acero utilizado, sino también un 90% las emisiones de CO2 y el uso de combustibles fósiles.

Cabe destacar, que las primeras pruebas de seguridad han demostrado que el concreto verde es tan resistente como para ser usado en piezas prefabricadas, como tubos de drenaje y en aplicaciones que tengan poca carga como los señalamientos de caminos peatonales, sin contar la cantidad de posibilidades aún por explorar.

El concreto es el segundo material más utilizado en la Tierra, sólo después del agua, por lo que los objetivos de la investigación indagarán hasta en los últimos resultados.

Por otro lado, los expertos proyectan reducir aún más la huella de carbono reduciendo la cantidad de arena utilizada en su producción y reemplazarla hasta en un 30% del cemento con deshechos de  minería. Lo que es una ventaja para todos y para el bienestar del planeta.