Científicos descubren una segunda luna orbitando la Tierra: Estudio

En 2016, los científicos descubrieron que la Tierra tiene una segunda Luna que, a diferencia de su hermana mucho más conocida que es visible en el cielo nocturno, anda orbitando nuestro planeta a una distancia de 38 a 100 veces la distancia de nuestra Luna primaria.

Durante años, el origen de esta “cuasi-Luna” ha eludido a los astrónomos. Pero ahora, podrían tener una respuesta. En un nuevo estudio publicado en Nature, los científicos dicen que encontraron evidencia de que la cuasi-Luna, apodada Kamo’oalew, la palabra hawaiana para un objeto espacial en movimiento, es un fragmento antiguo de la Luna primaria de la Tierra. Creen que la mini-Luna podría haberse desprendido de la superficie lunar debido a una colisión épica, en tiempos inmemoriales, con un asteroide u otro objeto astronómico.

“Vemos miles de cráteres en la Luna, por lo que parte de esta eyección lunar tiene que estar pegada en el espacio”, dijo Ben Sharkey, estudiante graduado del Laboratorio Lunar y Planetario de la Universidad de Arizona y autor principal del artículo, a Time sobre la nueva investigación.

Usando un telescopio, el equipo descubrió que Kamo’oalew está formado por silicatos comunes no muy diferentes de otros asteroides, según el informe de Time. Sin embargo, descubrieron que la firma infrarroja de la cuasi-Luna difería de los asteroides típicos.

Esa diferencia era un misterio hasta que Sharkey comparó los datos con los hallazgos de muestras lunares tomadas durante la misión Apolo 14 de 1971. Esa comparación reveló que la meteorización espacial que sufren los silicatos lunares explica la diferencia en la actividad infrarroja, lo que significa que Kamo’oalew probablemente provino de nuestra Luna primaria.

“Visualmente, lo que estás viendo es silicato desgastado”, dijo Sharkey a Time. “Los eones de exposición al entorno espacial y los impactos de los micrometeoritos, es casi como una huella digital y es difícil de pasar por alto”.

Si bien la segunda Luna es indudablemente genial, no nos apegaríamos demasiado. Según el documento, orbitará la Tierra durante aproximadamente 300 años más antes de que nos abandone definitivamente perdiéndose en el espacio.