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Franco Vazza, astrofísico de la Universidad de Bolonia, y Alberto Feletti, neurocirujano de la Universidad de Verona, han investigado las semejanzas entre estos, que son dos de los sistemas más complejos y desafiantes de la naturaleza. Sus hallazgos se han publicado en un artículo en Frontiers in Physics el pasado 16 de noviembre.

El estudio sugiere que, pese a la significativa diferencia de tamaño entre las dos redes —equivalente a más de 27 órdenes de magnitud—, los diferentes procesos físicos pueden construir estructuras caracterizadas por niveles similares de complejidad y autoorganización, detalló el portal Phys.org.

Se sabe que nuestro cerebro funciona gracias a una extensa red neuronal, la cual se estima que está compuesta de cerca de 69,000 millones de neuronas. De forma similar, el universo observable consiste en una red cósmica de al menos 100,000 millones de galaxias.

En ambos sistemas, solo el 30% de sus masas están compuestas por galaxias y neuronas. Por otro lado, en las dos estructuras, el 70% de la distribución de masa o energía está compuesta por componentes que desempeñan un papel aparentemente pasivo: el agua en el cerebro y la energía oscura en el universo. Además, en los dos casos, las galaxias y las neuronas se organizan de manera similar, en largos filamentos o nodos entre los filamentos.

A partir de las características compartidas entre los dos sistemas, los investigadores llevaron a cabo una comparación entre una simulación de la red de galaxias con secciones de la corteza cerebral y el cerebelo. El objetivo del experimento era estudiar de qué manera las fluctuaciones de la materia se dispersan en escalas tan diversas.

“Nuestro análisis mostró que la distribución de la fluctuación dentro de la red neuronal del cerebelo en una escala de 1 micrómetro a 0.1 milímetros sigue la misma progresión de la distribución de la materia en la red cósmica pero, por supuesto, en una escala mayor que va de cinco millones a 500 millones de años luz”, explicó Vazza.

Además, al calcular el número medio de conexiones en los sistemas, los científicos encontraron “niveles inesperados de semejanza”.

“Probablemente, la conectividad dentro de las dos redes evolucione siguiendo principios físicos similares, a pesar de la llamativa y obvia diferencia entre los poderes físicos que regulan las galaxias y las neuronas”, añadió Feletti.

Los hallazgos de Vazza y Feletti sugieren que nuevas y efectivas técnicas de análisis, tanto en cosmología como en neurocirugía, permitirán una mejor comprensión de la dinámica subyacente a la evolución temporal de estos dos sistemas.

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