fetos

Desde hace años, es bien sabido que el tabaco no es el mejor compañero durante un embarazo. Sin embargo, hasta ahora los científicos no podían observar como es que esta sustancia afectaba a los fetos por el humo inhalado por sus madres.

La doctora Nadja Reissland, que ha dirigido un estudio donde se ha monitorizado a 20 madres pacientes del James Cook University Hospital de Middlesbrough, Reino Unido, ha entresacado unas interesantes conclusiones apoyadas en ecografías 4D.

Después de sus estudios ha podido comprobarse cómo los efectos nocivos del humo en el feto son reconocibles de inmediato visualizando los gestos del bebé. Los fetos de las madres fumadoras (4 de las 20 sometidas a análisis) muestran una tasa significativamente más elevada de movimientos de la boca y se tocan mucho más la cara con las manos. Cuando el momento del parto se va acercando, los bebés se mueven menos, lo que indica un retraso en el desarrollo de su sistema nervioso central.

Las investigaciones realizadas por el equipo de Reissland, en colaboración con las universidades de Durham y Lancaster, fueron publicadas en la revista Acta Paediatrica, donde se dejaron claros los parámetros del estudio: las exploraciones se efectuaron en 20 fetos en las semanas 24, 28, 32 y 36 de gestación. Tras el parto, los bebés se encuentran bien y reflejan un peso normal.