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En 2006, Helmut Smithm, artista holandés, vio una Coca-Cola y decidió transfórmala en agua potable. “Me pareció lógico filtrarla y devolverla a su estado original, agua limpia que pudiera tomarse, como hacemos con las aguas residuales.”

Sin embargo, no fue hasta este año que pudo hacer su proyecto realidad. El holandés trabajó con el Synthetic Organic Chemistry Group de la Universidad de Amsterdam en un dispositivo que llamaron The Real Thing.

Smits y el estudiante de maestría Martien Wüdermann usaron un proceso de destilación sencillo en la instalación que montaron durante la Semana Holandesa de Diseño en Octubre pasado. El refresco hierve dentro de un contenedor, produciendo vapor de agua que se canaliza a un vaso. Se añaden minerales al final para que el líquido resultante pueda consumirse sin riegos.

Más allá de “el agua sucia” que describió Smits cuando imaginó el proyecto, el artista justifica su existencia al cabo de su investigación del proyecto: un litro de Coca-Cola llega a usar hasta nueve litros durante su producción, lo cual calificó de “absurdo”.  “En algunas partes del mundo, la gente no tiene acceso a agua, pero pueden comprar una botella de Coca sin problemas.”

Sin embargo, las pretensiones del artista no son derrotar al gigante refresquero convirtiendo sus productos en agua limpia, más bien, que el público reflexione sobre sus decisiones de consumo. “Quisiera que la gente pensara en cómo los humanos creamos un mundo a nuestro alrededor y hacernos preguntas sobre él. Espero que la gente se ría y piense en las porquerías que se toma”, puntualiza el creador.

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