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Investigadores del Instituto Tecnológico de Massachusetts, liderados por el profesor Zhenqiang (Jack) Ma, hallaron la posible solución al creciente problema de la basura electrónica, que no sólo se acumula rápidamente, sino que lleva consigo materiales potencialmente tóxicos.

Su propuesta ante este problema es un chip que reemplaza las bases semiconductoras convencionales, como las hechas de silicio, con una fabricada con nanocelulosa, la cual es un derivado de la madera y por lo tanto puede biodegradarse naturalmente. Esta tecnología logra que el nuevo chip contenga 5 mil veces menos material semiconductor que uno convencional, sin modificar su desempeño.

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En dos demostraciones recientes, el equipo de Ma demostró que su tecnología puede trabajar tan bien como aquella usada en los equipos portátiles de telecomunicación como smartphones o tablets, además de probar que sus chips pueden ser biodegradados por hongos comunes.

Tras las pruebas realizadas, los desarrolladores del Instituto Tecnológico de Massachusetts aseguran que su tecnología está lista para ser replicada a nivel industrial y comercializada.