Modo Oscuro

El Pentágono está tratando de construir tecnología que les brinde a los soldados la capacidad de controlar drones militares con sus mentes.

“Trabajando con drones y enjambres de drones, operando a la velocidad del pensamiento en lugar de a través de dispositivos mecánicos, ese tipo de cosas son para lo que realmente están diseñados estos dispositivos”, dijo el neurocientífico de DARPA Al Emondi al MIT Tech Review.

Emondi dirige el programa de Neurotecnología no quirúrgica de próxima generación de DARPA, que la agencia lanzó en marzo de 2018 con la esperanza de desarrollar una Interfaz Cerebro-Computadora (BCI por sus siglas en inglés) que no tenga que implantarse quirúrgicamente.

En mayo de 2019, otorgó fondos a seis equipos de investigadores de los EE.UU. Para alcanzar ese objetivo, y cada uno lo abordó desde un ángulo diferente. Un equipo de la Universidad Carnegie Mellon, por ejemplo, está probando si las señales eléctricas y de ultrasonido podrían soportar un BCI no invasivo, mientras que un grupo de la Universidad Johns Hopkins está explorando la viabilidad de la luz infrarroja cercana.

La creación de un dispositivo que permitiría a los soldados controlar drones con sus mentes plantea todo tipo de preguntas inquietantes. ¿Qué sucede si un soldado accidentalmente piensa un comando, por ejemplo? ¿O un enemigo se apropia de uno de los dispositivos y lo usa?

Dejando a un lado esos complicados “qué pasaría si”, la tecnología desarrollada para los militares a menudo se abre paso en la vida civil, y es difícil exagerar el impacto potencial de un BCI no invasivo de grado militar en la sociedad.

La persona promedio podría atarse el dispositivo, por ejemplo, y obtener instantáneamente la capacidad de controlar cada dispositivo conectado a Internet en sus vidas, desde su teléfono inteligente hasta su hogar inteligente, con solo sus pensamientos.

Las aplicaciones de salud son aún más emocionantes. Con tal dispositivo, las personas a las que les faltan extremidades o parálisis podrían controlar las prótesis o incluso los exoesqueletos de cuerpo completo usando solo sus mentes, y todo sin someterse a una cirugía.

Aún así, el primer paso es lograr que la tecnología funcione, y aunque los seis equipos de DARPA están progresando en ese frente, todavía tienen un largo camino por recorrer antes de tener un BCI no invasivo que esté listo para ser usado por cualquier persona: soldado o civil.

Fuente: Futurism

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