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Cuando hablamos sobre sistemas operativos abiertos, lo más probable es que sea en referencia a una nueva distribución de Linux, o por qué no de OpenBSD. Obviamente, existen algunas excepciones a esta regla, y una de ellas es Exirion OS, un sistema operativo íntegramente creado en México, que lleva más de quince años en desarrollo. Hasta aquí todo suena bien, sin embargo, tanto usuarios como sitios colegas han expresado algunas dudas sobre el proyecto…

¿Qué lleva al desarrollo de un nuevo sistema operativo? Hay muchas versiones disponibles, y la capacidad de personalización que ofrece la mayoría es escalofriante. Nada impide al usuario hacer algo como un “netinstall” de Debian y construir su configuración desde cero… pero ni siquiera Linux puede escapar al hecho de que hay ocasiones en las que no es una solución adecuada, más allá de su versatilidad. Cuanto más especializado es el entorno, más específico debe ser el desarrollo del software. Y así llegamos a Exirion OS, una iniciativa de la compañíavNova32 y su responsable directo, Rolando Fernández Benavides. Además de ser open source, y de haber sido creado de principio a fin en territorio mexicano, lo más interesante es que Exirion OS no tiene ni una gota de Linux. Con una década y media de desarrollo acumulada, Exirion OS debería ser presentado en sociedad dentro de pocos días.

La idea detrás de Exirion OS es ofrecer una plataforma operativa cuyo objetivo principal sea la productividad. Su creador ha mencionado una serie de restricciones que no serían viables en un sistema convencional, como el bloqueo a las unidades extraíbles y la reproducción multimedia, que si bien restan funcionalidad general, hacen de Exirion OS un software más seguro. Dejando a un lado sus posibles aplicaciones comerciales, Fernández Benavides también habló sobre la intención extender a Exirion OS sobre sistemas de rehabilitación y asistencia para personas con capacidades reducidas, o que enfrentan otras circunstancias especiales, como el autismo.

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Cualquier alternativa que ayude a usuarios individuales y empresas a utilizar sus recursos de modo más eficiente es bienvenida. Aún así, algunos redactores de sitios colegas tienen dudas más que razonables. La primera está en que el software libre no obedece a fronteras o barreras políticas. Si bien el país de origen para cualquier proyecto merece ser destacado, una vez que ingresa al universo open source, las banderas se vuelven irrelevantes. Otros aspectos cuestionados son la ausencia del código fuente en SourceForge (¿15 años de desarrollo abierto y no hay código?), su página principal en construcción, y el uso de ciertos logotipos que nos recuerdan al robot de ESET y el logo de la Nintendo 64. Su responsable principal ha tratado de responder a todas la dudas en circulación, y garantiza que la presentación oficial se llevará a cabo antes del 6 de junio. Estaremos esperando.

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