Lighter-Side-Since-Last Si creías que después de cumplir 18 y de independizarte ya nadie te regañaría más, ¡te equivocaste! Aunque ya no tengas a tu madre a un lado para jalarte las orejas, pronto todo lo que posees; desde tu reloj, encendedor, cuchara y hasta la corbata que vistes, podrán recriminarte y regañarte. Los gadgets han llegado a poner orden en tu vida.

Un simple ejemplo de estos malhumorados aparatos es Quitbit, un encendedor inteligente que mide cuánto fuman las personas; registra los datos con la intención de que su dueño algún día deje de fumar o por lo menos, que se dé cuenta de los excesos que comete.

Y así como Quitbit, hay una ola de productos que recuerdan a sus usuarios dejar de comer, dejar de alcoholizarse e incluso, que les piden sentarse correctamente. Estos dispositivos, que usan la sanción en lugar del premio, podrían terminar también en un cajón, con la misma tasa de abandono que caracterizó a los monitores de fitness que premiaban a sus dueños cuando tenían un buen comportamiento. Mas, el abandono podría significar éxito en el cumplimiento de una meta y no precisamente fracaso. Y ahora, ¿quién no quiere de vuelta a su madre?