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El debate que inició hace años se retomó una vez más. Anita Sarkeesian, crítica feminista y de los videojuegos, a finales de agosto lanzó su video más reciente llamado Tropes vs. Women, en el que critica a los juegos que retratan a las mujeres como víctimas, atractivo visual de adorno y otros arquetipos.

Mas tarde, Sarkeesian tuvo que cancelar una conferencia en la Universidad Estatal de Utah en Estados Unidos tras una amenaza de tiroteo. Este hecho reenfocó la atención en un debate que parecía olvidado.

“Es de lo que han hablado los profesionales de los videojuegos durante los últimos dos meses”, dijo el crítico de videojuegos Evan Narcisse. “Las guerras culturales que… golpean a otros medios creativos, ahora golpean a los videojuegos”.

El universo de los videojuegos se expandió más allá de las consolas en años recientes para incluir a jugadores; muchos de estos mujeres, en juegos casuales y sociales como FarmVille y Candy Crush. Según una encuesta, el 48% de los gamers ahora son mujeres.

Más mujeres también entran a los juegos como desarrolladoras o críticas de videojuegos. Y cada vez más hablan sobre lo que perciben como sexismo en la industria.

“Durante 30 años los videojuegos fueron realmente percibidos como un club de chicos. Tenías videojuegos hechos por hombres y para hombres”, dijo la diseñadora de videojuegos, Brianna Wu, esta semana. “Y creo que en 2014, cuando casi la mitad de los jugadores son mujeres… ves a algunos chicos muy inseguros sintiéndose amenazados por eso y arremetiendo”. Muchos gamers masculinos, por supuesto, dicen que están horrorizados por el acoso reciente de las mujeres.

Otros, sin embargo, dicen que los ataques feministas en los juegos son similares a la censura y están cansados de recibir lecciones de “guerreras sociales de la justicia” políticamente correctas.

Este miércoles, el grupo comercial líder de la industria de los videojuegos opinó.

“Las amenazas de violencia y acoso están mal”, dijo un vocero de la Asociación de Software de Entretenimiento de Estados Unidos en un comunicado enviado a The Washington Post. “Tienen que parar. No hay lugar en la comunidad de los videojuegos; o nuestra sociedad, para los ataques personales y amenazas.