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“Escoge un equipo y tu personaje, también un súper poder” dice el profesor a la hora de iniciar la clase de historia, matemáticas o ciencias. Los alumnos se emocionan, ya que nunca antes las clases fueron tan divertidas y quizás, tampoco tan valiosas como con Classcraft, el videojuego del aprendizaje.

Los personajes de esta historia se moldean a las características y necesidades de los alumnos; a los que le gusta llegar tarde, se les atribuye el mago con su poder de “invisibilidad”, el cual otorga al estudiante 2 minutos más para iniciar la clase. Este personaje también tiene el poder de retrasar los exámenes y de escapar a hurtadillas de la sala de clases. Sin embargo, su tiempo de vida es corto. Los guerreros, como otro ejemplo de personaje, tienen permitido comer en clase. Mas las acciones buenas o malas de cada uno de ellos tienen sus recompensas o castigos.

Después de Classcraft, ser excluido en un rincón por mala conducta no tiene sentido. Los malos comportamientos hace que el personaje pierda vida, una vez que se le ha acabado toda, tirará el dado de la muerte. El destino de cada mago, princesa o guerrero pende totalmente de su representante, ¿y quién quiere morir cuándo es tan divertido pasar el tiempo jugando? Por otro lado, el buen comportamiento da al estudiante atribuciones especiales, como poder salir de la clase unos minutos a tomar aire.

Actualmente, Classcraft es utilizado por 7000 personas en 24 países diferentes; su objetivo es formar a los estudiantes por medio de juegos y experiencias que se trasladan de la fantasía a conocimientos en la vida real. Según su autor, Shawn Young, este videojuego motiva a los jóvenes aprendices; les enseña valores de colaboración, ya que dentro del juego el éxito está enlazado al trabajo en equipo; y por último, mejora el comportamiento de los alumnos problema.

La introducción en el mundo del conocimiento de Classcraft ha sido lenta, pero la consecución  de su método lo está llevando a ocupar cada vez más salas de estudio. Y en una de esas, uno de estos días lo encontramos en los salones mexicanos.