Modo Oscuro

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Dentro de las nubes ácidas de Venus, los astrónomos han detectado un gas nunca antes encontrado en el planeta, un gas que, notablemente, podría ser un signo de vida en en ese mundo tan tóxico. La presencia del gas no es suficiente para decir con seguridad que Venus alberga formas de vida, pero el hecho de que exista en las nubes del planeta indica que algo está pasando allí que no entendemos completamente.

El gas en cuestión se llama ‘fosfina’, una molécula tóxica y explosiva con un olor similar al  ajo y a peces muertos. Los astrónomos descubrieron el gas putrefacto que acechaba dentro de una capa de nubes en Venus, donde las temperaturas son muy cercanas a las de nuestro planeta. No encontraron mucho, sólo pequeños rastros en la mezcla arremolinada de nubes de ácido sulfúrico que rodean el planeta. “Es equivalente a unas cucharadas en una piscina de tamaño olímpico”, cuenta David Clements, astrofísico del Imperial College de Londres y parte del equipo que hizo el descubrimiento, al medio The Verge.

Pero encontrar incluso una pequeña cantidad de fosfina en Venus es tentador debido a cómo se genera el gas aquí en la Tierra. O es fabricado artificialmente por los seres humanos — en productos como fumigantes o armas biológicas — o es un subproducto natural de la vida. La fosfina se puede encontrar en pantanos, donde se cree que es producida por microbios. También se puede encontrar en las tripas de los animales o en el excremento. Sobre todo, es un gas que se asocia casi exclusivamente con la vida en la Tierra, lo que plantea la posibilidad de que pueda ser un signo de microbios flotando en las nubes venusianas.

O podría venir de algo que aún no podemos comprender. Un equipo internacional de investigadores se esforzó tanto como pudo para encontrar otras explicaciones para el gas que encontraron en Venus. Modelaron cosas como rayos y meteoritos bombardeando la superficie del planeta para ver si tales fenómenos podrían producir la cantidad de fosfina que han visto. Hasta ahora, nada coincide. “Es por eso que esta es una detección tan extraordinaria, porque tiene que venir de algo completamente inesperado”, cuenta Clara Sousa-Silva, astrofísica molecular del MIT y una de las autoras del estudio al medio The Verge. “En algún momento, te quedas sin poder explicarlo. Excepto que sí sabemos de una forma extraña de hacer fosfina en planetas terrestres, y esa es la vida”.

La idea de encontrar vida en Venus puede parecer absurda, ya que el planeta encarna la definición de un paisaje infernal. Venus es un páramo estéril, rodeado por una espesa atmósfera de dióxido de carbono. Las temperaturas pueden elevarse a casi 900 grados Fahrenheit en la superficie, lo suficientemente caliente como para derretir el plomo (y la mayoría de las naves espaciales). Las nubes pesadas que giran alrededor del planeta están hechas de gotas de ácido sulfúrico que son tan ácidas que ni siquiera podemos medirlas en nuestra propia escala de pH. “Es literalmente miles de millones de veces más ácido que el ambiente más ácido de la Tierra”, cuenta Janusz Petkowski, astrobiólogo del MIT y autor del estudio.

Si se confirma la detección de fosfina, entonces la comunidad científica intentará averiguar de dónde viene. Puede resultar que la vida ni siquiera es la mejor explicación. La fosfina puede haber sido encontrada en nubes con temperaturas moderadas, pero el hecho de estar en Venus sigue siendo un lugar espantoso para que la vida sobreviva, incluso para los microorganismos más duros. “No hay nada definitivo que diga que sea de origen biológico”, cuenta a The Verge, un químico biológico de la Universidad Politécnica del Estado de California que se centra en la vida microbiana extrema, que no participa en el estudio. “Todavía hay un muchas incógnitas. Y es bueno poner el origen biológico como respuesta, pero en realidad, como científicos, tenemos que respaldarla y asegurarnos de que estudiamos exhaustivamente todas las otras posibilidades”.

Con información de The Verge.

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