anorexia masculina

La anorexia masculina es minoritaria, distinta y parece fácil de ignorar (apenas representa un 10% de los casos), mas es un trastorno que en verdad existe y que afecta a los varones. Sus principales víctimas son jóvenes homosexuales, quienes en lugar de recurrir a practicar el vómito, tienden a desarrollar otros comportamientos como la obsesión por el ejercicio. E incluso hay más casos de comportamientos cruzados con la depresión y el abuso de drogas.

Un grupo de investigadores de la Universidad de Montreal se ha dedicado a explorar esta enfermedad. La investigación dirigida por el equipo canadiense y publicada en la revista Neuropsychiatrie de l’Enfance et de l’adolescence destaca que los afectados de ambos sexos comparten el mismo terror por ganar peso o la obsesión enfermiza por llevar la cuenta de las calorías ingeridas. Sin embargo, también ejemplifican sus diferencias. Por ejemplo, respecto a la mayor tasa de homosexuales, los investigadores lanzan varias hipótesis.

Entre ellas, sugieren que está relacionado con la importancia que se da en la comunidad gay a la apariencia física, pero también comentan que la anorexia podría ser un refugio frente a los conflictos derivados de la necesidad de afrontar la identidad sexual del paciente. “La anorexia nerviosa sería una forma de retrasar decisiones o de evitar afrontar dudas sobre la orientación homosexual”, plantea Laurence Corbeil-Serre, director de la investigación.

“Es cierto que estos chicos son un grupo de riesgo”, comenta Gonzalo Morandé, jefe de la unidad de Trastornos de la Alimentación del Hospital Niño Jesús de Madrid. “La tendencia homosexual es un clásico”, añade Enric Armengol, director médico del Centro de prevención y tratamiento de la anorexia y bulimia (Centro ABB) de Barcelona. “Por un lado, por las exigencias del aspecto físico de la comunidad gay y sus estereotipos de delgadez”, insiste Armengol. “Por otro, porque estos comportamientos se suelen dar en la adolescencia, durante unas etapas de desarrollo personal en los que están definiendo su orientación sexual, y padecen una tensión emocional que les hace más vulnerables a este tipo de comportamientos”.

Investigaciones previas ya habían identificado problemas a la hora de diagnosticar la anorexia o la bulimia en hombres, debido a la percepción generalizada que existe de que se trata de enfermedades de mujeres, lo que confunde tanto a las víctimas como a los médicos encargados de detectar los síntomas. La consecuencia de ellos es una falta de tratamiento y apoyo adecuado, como apunta un trabajo de las universidades de Oxford y Glasgow publicado en el British Medical Journal en abril de 2014. Este aspecto, que en la mayoría de las veces juega en contra de los chicos con anorexia, sin embargo, en ocasiones puede ayudarles en la recuperación.

“A veces los chicos que llegan con una conciencia de enfermedad baja responden bien al tratamiento cuando se dan cuenta de que su problema no tienen nada que ver con ser débil o raro, sino con un trastorno alimentario. Aclaran sus ideas, se relajan y reaccionan mejor”, añade Enric Armengol, director médico del Centro de prevención y tratamiento de la anorexia y bulimia (Centro ABB) de Barcelona.