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Una mañana tranquila navegando por el Mar de Ross en la Antártida, el capitán John Bennett y su tripulación encontraron una mítica criatura. Era un calamar gigante de 350 kilos, largo y huidizo.

El animal se mantuvo congelado durante ocho meses hasta el martes, cuando los científicos en Nueva Zelanda tuvieron por fin la oportunidad de descongelarlo para poder estudiarlo. Se trata de una hembra, con ocho brazos de bastante más de un metro de longitud. Sus dos tentáculos hubieran sido tal vez el doble de largos si no se hubieran quebrado.

Kat Bolstad, científica especialista en calamares de la Universidad Tecnológica de Auckland, que encabezaba el equipo investigador, describió a la criatura como “muy grande, muy hermosa. Es un ejemplar esencialmente intacto, lo que nos da una oportunidad casi inédita de examinarlo”, expresó. “Es una oportunidad espectacular”.

El calamar gigante suele habitar el mundo de la imaginación, ya que pocos se han visto a la luz del día. Susan Waugh, del museo nacional de Nueva Zelanda, dijo que los científicos esperan averiguar más acerca del lugar de la criatura en la cadena alimenticia, la variación genética entre distintas especies de calamar y datos fundamentales sobre su vida y muerte.

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