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Panasonic, Toshiba y Sony son algunas de las compañías que en los últimos años se han dedicado a la creación de softwares que permiten monitorizar las condiciones de los cultivos urbanos, promoviendo a su vez, un sistema de siembra amable con el medio ambiente.

Estos cultivos emplazados en el interior de las fábricas se basan en luz LED o fluorescente que simula la luz solar. Las compañías controlan mediante software la orientación que tienen las plantas respecto a la luz en cada momento, para que todas reciban la misma cantidad. El agua se transmite mediante cañerías directamente para asegurar el flujo de nutrientes.

¿Cómo comenzó todo? La poca rentabilidad de fabricas de trabajo en China y otros países de asía, hizo que las empresas mudaran sus plantas, lo que dejaba grandes espacios muertos. Estas antiguas obras en desuso parecían no tener futuro, mas una brillante idea inundó la mente de las trasnacionales: reutilizar estos espacios desamparados para crear zonas de cultivo urbano que con el apoyo de su industria y tecnología prosperarían.

El éxito de este nuevo proyecto fue tal, que hoy tenemos claros ejemplos. Panasonic cuenta con una fábrica en Singapur,  país que importa el 90% de su comida, que produce 10 tipos de cultivos, contribuyendo al mercado local con un total de 3.6 toneladas al año; Toshiba tiene su propia compañía de cultivo en la costa de Yokosuka, en Japón, donde usa sus propias máquinas y materiales para empaquetar bolsas de ensalada, con tres variedades de hoja; y para este año, estima vender hasta tres millones de bolsas.

Y aunque pueda parecer un proyecto ambicioso y de doble cara (ayudar al medio ambiente mientras las empresas se enriquecen), lo cierto es que en algunas zonas afectadas por la radiación, la implementación de esta técnica de cultivo ha sido realmente funcional. En Japón, el desastre de Fukushima dio impulso a los cultivos verticales ya que parte de la tierra en la zona quedó totalmente contaminada.

Otros fenómenos que han impulsado la creación de cultivos interiores, son aquellos provocados por las inclemencias climatológicas. La planta de Fujitsu, en Japón, que antes del último tsunami se usaba para fabricar papas, actualmente ha comenzado a producir lechugas, concretamente una variedad escasa en potasio, destinada a la alimentación de personas con dolencias de riñón.

No obstante, el cultivo interior más grande del mundo se encuentra en Kashiwa, en Japón, cerca de Tokio. El proyecto corre a cargo del fisiólogo Shigeharu Shimamura, que fraguó la idea mientras trabajaba en una de las zonas afectadas por el terremoto y el tsunami de 2011. Shimamura ha adaptado una antigua fábrica de Sony y ahora produce 10 mil lechugas al día. Se sirve de 17 mil 500 LED para proporcionar luz a los cultivos, que están colocados en 16 alturas.

Mark Thomann, consejero delegado de FarmedHere, otra compañía inmersas en el sector de los cultivos de interior, señaló en declaraciones hechas a International Business Times, que su empresa podía cultivar un 200% más de alimento por metro cuadrado que la agricultura tradicional y sin utilizar fertilizantes químicos. Dejando a un lado la cifra contenida en esta afirmación, cabe destacar que los cultivos bajo techo no están sujetos a las variaciones del clima.

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Por otro lado, los gestores de la antigua fábrica de Sony señalan con optimismo que monitorizando la fotosíntesis de las lechugas, éstas pueden crecer dos veces y media más rápido que en el exterior. También apuntan que el producto que se desperdicia se reduce en un 40%.