A lo largo de los años, en el mundo de los videojuegos han existido franquicias que se han ganado su lugar dando paso a nuevos géneros, mejorándolos o reinventándolos.

La saga Call of Duty se ha consagrado como una de las mejores en el tipo de juegos shooting. Con una historia de poco más de 14 años, ésta franquicia ha sacado a la luz títulos que han quedado grabados en la vida de cientos de gamers, pero así también títulos que muestran claramente que la franquicia ha llegado a un punto tan bajo que pareciera poco probable poder levantarse y ofrecer algo nuevo como lo hicieron antaño.

El primer Call of Duty, lanzado en el año 2003 y desarrollado por el estudio Infinity War, presentó algo novedoso en los juegos de disparos. Hasta ese entonces los shooters en primera persona o FPS (First Person Shooters) trataban sobre un solo hombre contra todo el mundo. Había aquellos ambientados en el espacio (Doom), contra los Nazis (Wolfenstein, Medal of Honor), espionaje (Golden Eye) y un sinfín de títulos más. Pero todos ellos tenían algo en particular, se trataba de FPS donde un sólo hombre debe de acabar con todas las amenazas que se presentan al jugador. En pocos momentos o en ninguno teníamos alguien a nuestro lado apoyándonos en los combates en contra del enemigo.

Un elemento novedoso que aportó Call of Duty en ese entonces fue la experiencia de combatir lado a lado con tus compañeros de armas, los miembros de un pelotón o de una compañía. Ya no era una guerra de un solo hombre, era la guerra en conjunto. El ver diezmar a tu compañía o sentir que en tus manos está la misión de, no solo acabar con tu enemigo, si no proteger con quienes combates, resultó en una idea que cambió la forma de ver y hacer los juegos de guerra.

El primer juego se desarrollaba en tres frentes diferentes: como soldado americano, soldado británico o soldado ruso. Logrando así ver la guerra de varios ángulos a través de las diferentes misiones en diferentes puntos del viejo continente. Algo nunca antes visto en un juego bélico. Call of Duty no solo apostó a algo nuevo, algo que cambiaría el mundo de los shooters como era conocido, sino que revolucionó el género y se posicionó como el mejor juego FPS.

Años más tarde, en 2007, Infinity War sorprendería nuevamente al anunciar que el juego no se desarrollaría más durante la Segunda Guerra Mundial; ahora la guerra se trasladaría a la época moderna. Oficialmente llamado Call of Duty 4: Modern Warfare, ésta nueva entrega dio de qué hablar debido al cambio tan brusco en la saga. Muchas personas creían y especulaban que éste habría sido un error fatal y llevaría el juego al final del mismo. Sin embargo, el juego tuvo tanto éxito que una vez más la saga estaba viva y volvía a nacer, aportando nuevamente algo novedoso, algo que hacía que de nueva cuenta el juego se consagrara como el mejor FPS.

Los juegos más recientes no han sido muy bien vistos por los fans, ya que con la guerra futurista y avances tecnológicos desarrollada en los nuevos títulos, lleva al jugador a pensar que está jugando un Halo, en vez de un CoD. Los más acérrimos y veteranos jugadores de los primeros juegos sienten que la médula que hacía a un Call of Duty ser un Call of Duty se estaba perdiendo.

En Noviembre del año pasado se lanzó la última entrega de la saga titulada Call of Duty: WWII, en la cual se vuelve nuevamente a retomar el tema de la Segunda Guerra Mundial y las batallas épicas de la liberación de la Europa ocupada por el régimen Nazi. Esta entrega nos lleva ahora desde el desembarco en Normandía hasta la llegada de las tropas americanas del otro lado del río Rin en Alemania, antesala de la culminación del conflicto.

En esta nueva aventura, nos ponemos en la piel de un soldado americano, quien vive en carne propia y junto a sus compañeros de pelotón, algunas de las batallas más importantes y crudas de la Segunda Guerra Mundial: el desembarco en Normandía, la liberación de la Francia ocupada, la batalla de las Ardenas y del Rin.

A diferencia de los primeros juegos, aquí a lo largo de la campaña, el juego tiende a que el jugador cree un vínculo con los compañeros de pelotón y ser testigo de cómo cada uno de ellos es afectado por los combates y las batallas internas que tienen que lidiar. Los protegemos y ellos nos protegen. Agregando también que, ahora cada uno de ellos nos puede proveer de un objeto en particular: ya sea botiquines, balas, granadas de humo o fragmentación y ubicar enemigos. El juego trata de que el jugador genere una conexión emocional con cada uno de ellos, sin embargo, en las 11 misiones y el epílogo con las que cuenta el juego, parecen no ser suficientes para llevarse a cabo.

Quizás si el juego estuviese pensado como una trilogía como lo fue Modern Warfare, podría haberse llegado a éste punto, ya que, una de las cosas más memorables, fue la relación de los miembros del grupo en los tres juegos y la nostálgica muerte de algunos de ellos, algo que atrapó y cautivó a muchos fans del juego.

Algunas de las misiones regresan al jugador a las primeras entregas, tal como las batallas en las trincheras, batallas con tanques, ser un piloto de combate y proteger un escuadrón de bombarderos y utilizar batería anti-aérea para derribar cazas enemigos.

Sin embargo, a pesar de la nostalgia de volver a encontrarse nuevamente en sus orígenes y tratar de volver a ser lo que en antaño fue, éste nuevo Call of Duty no devuelve esa emoción de saber que se está jugando un Call of Duty. En general el juego, en la campaña, está bien. Desafortunadamente hay algo que falta para poder decir que éste juego es un Call of Duty.

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