Modo Oscuro
Imagen: Sony Pictures Entertainment

Spider-Man: Far From Home ha debutado en los cines este fin de semana. Es la primera cinta que inicia la fase 4 del Universo Cinematográfico de Marvel y también se siente como el punto final de Avengers: Endgame, ya que se terminan de aclarar ciertas cosas que habían quedado en el aire.

Far From Home es la continuación de Spider-Man: Homecoming, una cinta muy humana que siguió de la grandiosa batalla en el aeropuerto en Captain America: Civil War al reducir la acción y enfocarse más en el héroe adolescente Peter Parker.

Gracias a películas de tanto tonelaje como Endgame y la propia Homecoming, Far From Home tenía el listón muy alto para sorprendernos.

Afortunadamente la cinta lo logra en algunos momentos con batallas muy buenas donde Spider-Man hace uso de una cualidad que no se había notado de forma tan palpable en otras apariciones: su sentido arácnido.

La cinta también explora el sentimiento de pérdida que carga Parker tras la muerte de su mentor y amigo Tony Stark. Los recuerdos llegan de forma espontánea al estar frente a un mural de Iron Man o al verlo en videos de YouTube. Se siente al protagonista con un deber de continuar el legado de Tony y hasta de llegar a ser su reemplazo, algo que el propio Happy (Jon Favreau) le recrimina, pues nunca llegará a reemplazar a Tony, él tiene que ser quien es.

El hecho de que un adolescente que también es superhéroe se enfrente al hecho de ser requerido para enfrentar a una amenaza global, le tiene nervioso por un lado y frustado por el otro, ya que él sólo quiere ir a un viaje escolar donde pueda descansar y declararle su amor a Mary Jane.

La cinta trata de forma cómica y muy relajada las consecuencias del chasquido de Thanos y a la posterior restauración de la gente ocurrida en Endgame. A este suceso le llaman “Blip” y Parker se enfrenta a un mundo con personas que sufrieron el Blip que envejecieron 5 años y otras que no sufrieron el paso del tiempo.

Durante su viaje, Parker tiene que enfrentarse a un enemigo inesperado: un Elemental; una especie de ser interdimensional que, junto a otros, destruyó un planeta Tierra de otra linea de tiempo y que ahora está amenazando con hacerlo de nuevo. Parker intenta luchar contra el, pues no sabe muy bien cómo sus telarañas pueden ayudarle a combatir a un ser hecho de agua. De repente llega un nuevo héroe en su ayuda: Quentin Beck (Jake Gyllenhaal), un viajero interdimensional que derrota fácilmente al Elemental.

Imagen: Sony Pictures Entertainment

Desafortunadamente existe otro Elemental más poderoso que también llegará a la Tierra y, para ello, Nick Fury (Samuel L. Jackson) le pide a Parker que luche junto con Quentin (posteriormente bautizado como Mysterio) para poder hacerle frente.

Es en este punto donde Parker ve una salida a la tremenda responsabilidad como superhéroe, pues cree que Mysterio bien puede encargarse del problema mientras él regresaría a su vida normal y así poderle declarar su amor a MJ. Sin embargo, este relajamiento y posterior cesión del control de E.D.I.T.H. (Even Dead, I’m The Hero), la IA que le deja Tony Stark a Parker, a Mysterio, le provoca un tremendo problema que le costaría casi la vida.

Los momentos cómicos y serios de la cinta están bien logrados y equilibrados. Incluso el propio Happy tiene más presencia y peso dentro de la cinta en su afán de servirle a Parker tanto como lo hizo con Tony. El humor torpe que maneja es muy disfrutable y definitivamente queremos ver más de él en subsecuentes entregas.

Imagen: Sony Pictures Entertainment

Los efectos especiales vuelan junto a Spider-Man por todo lo alto y más cuando Mysterio lo desafía generando realidades alternas de las que el pobre Parker no entiende y no sabe cómo escapar.

Spider-Man: Far From Home es una cinta bien ejecutada, entretenida y digna, que termina la fase 3 y comienza la 4 del MCU. Una cinta que prueba una vez más que la fórmula de Marvel sigue siendo efectiva para entretener a millones de personas.

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