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Con motivo de la celebración del marco del Día Mundial del Agua, realizado cada 22 de marzo, la ONU presentó un informe en el que indica que de continuar el ritmo actual de consumo de agua, en 2030 faltará un 40% del vital líquido que necesitaría el planeta para subsistir y mantener sus actividad productivas. Lo que podría desencadenar una serie de conflictos entre diversas áreas y regiones.

El documento, coordinado por la Organización de Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO), asentó además que las primera víctimas de la escasez serán los pobres, las poblaciones marginadas y las mujeres.

El cálculo está basado en la premisa de que para responder a las necesidades en agua de una población mundial cada vez más numerosa, el sector agrario y el energético tienen que incrementar constantemente su producción.

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De aquí a 2050, el sector que más agua devora, la agricultura, tendrá que producir un 60% más de alimentos a nivel mundial y un 100 por ciento más en los países en desarrollo. Además, la demanda de bienes manufacturados también tiende a aumentar, lo cual acrecienta la presión sobre los recursos hídricos.

Según las previsiones, en el periodo 2000-2050 el aumento de la demanda de agua del conjunto de la industria mundial será de 400%. La gestión del agua sigue sin efectuarse de manera sostenible a pesar de que la demanda global se ha disparado –de aquí a 2050 está previsto que aumente en un 55%– y de que un 20% de las aguas subterráneas del planeta están siendo explotadas abusivamente, apuntó el informe.

Actualmente, 748 millones de personas están privadas de acceso a fuentes de agua preservadas de la contaminación, lo que equivale a uno de cada 10 habitantes en el mundo.

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En un mensaje para conmemorar la fecha, el secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, manifestó que la falta de agua no sólo coloca a las poblaciones más vulnerables, como mujeres y niños, en mayor riesgo, sino que los obliga a perder una cantidad considerable de horas en la improductividad.

Explicó que las estadísticas sobre saneamiento relacionadas a la carencia de agua son aún menos alentadoras, pues unas dos mil 500 millones de personas siguen careciendo de mejores servicios de saneamiento, y mil millones practican la defecación al aire libre.

“No podremos lograr un mundo de dignidad, salud y prosperidad para todos hasta que no eliminemos esta necesidad urgente”, enfatizó Ban.