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WikiLeaks acusó a Google de haber facilitado a las autoridades estadounidenses el acceso al correo electrónico de tres de sus responsables y de no haberles avisado durante tres años. Este lunes, “los abogados de WikiLeaks han escrito a Google y al departamento de Justicia por una seria violación de la privacidad y los derechos periodísticos del personal de WikiLeaks”, afirmó la organización en un comunicado.

WikiLeaks acusa a Google de no haber puesto ningún reparo a la orden y de haber cooperado sin preocuparse por velar los intereses de sus trabajadores. Los tres responsables afectados son la editora de investigación Sarah Harrison, el editor Joseph Farrell, y la periodista y portavoz Kristinn Hrafnsson.

La justicia estadounidense admitió que está investigando a la organización, pero Wikileaks sostiene que su alcance es mucho mayor del que se admite. El fundador de esta organización, Julian Assange, está refugiado en la embajada ecuatoriana en Londres, porque Suecia solicita su extradición para interrogarle por un presunto caso de violación pero teme que sólo sea una excusa para extraditarlo a Estados Unidos.

Google respondió a las acusaciones, diciendo que: “no comentamos casos individuales. Obviamente, respetamos la ley como cualquier otra empresa. Cuando recibimos una citación o una orden judicial, vemos si la letra y el espíritu de la misma se ajustan a ley antes de cumplir. Y si no lo hacen, podemos objetar o pedir que se limite. Tenemos un largo historial de defensa de nuestros usuarios”, agregó la compañía.

Las fricciones entre Google y WikiLeaks no son nuevas. El último libro de Assange, aparecido en septiembre de 2014, se llama Cuando Google encontró a WikiLeaks y el director ejecutivo de la firma hasta 2011, basándose en un encuentro que mantuvo con Erick Shmidt, le atribuye una excesiva cercanía con el poder.